"Pancho" estaba parado frente a la casa con aire de agobio. Desde hacía algunos minutos golpeaba las manos de manera insistente, pero no le respondían. El estaba seguro de que no lo escuchaban. Por eso no se iba. Por eso y porque lo que había ido a buscar era demasiado importante para él. Su cuerpo delgado dejaba adivinar sus intenciones. Sus ojos apagados no hacían más que confirmar las sospechas. El hecho de que estaba en el reino de "La Renga" era la comprobación final. "Pancho" buscaba "paco" desesperadamente. "¿Cómo puede ser que no me respondan?. Siempre tienen y ahora no aparecen", le dijo al hombre que se había acercado en silencio. Habían pasado minutos de las 6. "Mejor vení conmigo", le dijo el desconocido. "¡No!, me vine desde Villa 9 de Julio para transar. No me puedo ir", casi gritó "Pancho". La respuesta lo sorprendió. El hombre le tapó la boca y lo alejó con el mayor de los cuidados. Un minuto después, 120 policías rodearon la zona. Un nuevo operativo antidrogas en La Costanera había comenzado.

Hasta ahora, la zona en la que se concretó el procedimiento estaba "virgen". Algunos de quienes residen allí estaban bajo investigación desde hace un año, pero nadie había sido detenido. Los domicilios de los sospechosos están ubicados a unos 500 metros al sur de la autopista Juan Domingo Perón (que conduce al Aeropuerto) y a lo largo de otros 500 metros al oeste de las márgenes del Río Salí, en la zona conocida como Costanera Norte, que pertenece al barrio Cartoneros.

Siguiendo el ejemplo de muchas personas que viven en la Costanera, tanto del lado de la capital como de la Banda del Río Salí y de Alderetes, algunos vecinos se habían animado a denunciar lo que sucedía. La impune venta de droga, sobre todo de "paco".

Durante meses, personal de la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía provincial, al mando del subcomisario Jorge Nacuse y de los comisarios Guido Romano, Francisco Juárez y Fabián Salvatore, siguió a los dealers. Los filmó y los fotografió intercambiando droga por dinero con decenas de compradores, muchos de ellos chicos que no pasaban los 17 años. En la parte final de la investigación se sumó personal de la sección Drogas Peligrosas de la Policía Federal, al mando de los comisarios Carlos Nickler y Adrián Corbalán, que contaba con más información acerca de lo que estaba pasando a partir de averiguaciones propias realizadas a lo largo de semanas.

Cuando el juez federal Mario Racedo (secretaría de Alberto Zelaya) vio el cúmulo de pruebas, no dudó en otorgar los allanamientos y las órdenes de detención contra los sospechosos.

Los acusados
Ayer, desde la madrugada los policías, con la colaboración de personal del grupo CERO, del Comando Radioeléctrico y de Infantería de la Capital, coparon la zona. Querían evitar que alguno de los acusados huyera. Así, de improviso, ingresaron a cinco domicilios y rápidamente detuvieron a siete personas: "La Renga", de 53 años, quien sería la líder de la banda; su hija "La Pila", de 24; "La Vale", de 28; "La Gorda Dolores", de 35; "La Fani", de 16; "Cuchillo", de 28 y "Nel", de 26. Sus nombres no serán publicados hasta que el juez Racedo resuelva su situación procesal.

A diferencia de otros sectores de La Costanera, casi todas las casas del barrio son de material. Todos los acusados dormían cuando los policías ingresaron a sus domicilios. En su desesperación, "La Pila" escondió debajo de la ropa interior de su hija de nueve años 50 ravioles de "paco". "Cuchillo" pretendió escapar, pero los oficiales del grupo CERO lo persiguieron y lo atraparon.

Los investigadores se incautaron de decenas de papelitos de colores que contenían esa droga, considerada como la más nociva de la que se consume en el país. Eran en total 115 dosis. Pero el grueso del estupefaciente aún no había sido fraccionado.

Dentro de la caja de un secarropas, los policías se dieron con una "torta" prensada de pasta base de cocaína, que pesaba unos 900 gramos. También encontraron una balanza de precisión, dos ralladores, dos coladores, tres tijeras, dos cuchillos y un plato, todos con restos de cocaína. Son los instrumentos utilizados para dosificar. Además se incautaron de $ 9.800 en billetes de baja denominación y monedas; de dos motos, una Honda Storm 150cc y una Honda Wave 110cc, que eran utilizadas para delivery de drogas y que, según los vecinos, habían sido adquiridas con las ganancias del negocio ilegal que manejaban.

La Justicia además ordenó la detención de un tal "Arbolito" y de un tal "Coy", quienes no estaban en sus domicilios.

Ovacionados
Cuando a media mañana el operativo concluyó y los acusados, con las cabezas tapadas, eran subidos en los patrulleros para ser trasladados al Juzgado Federal, los policías se sorprendieron. Un cerrado aplauso acompañó su retirada.

"Pancho" estuvo casi todo el tiempo dentro de una de las camionetas de la Policía. Se removía inquieto. Estaba asustado. Los policías no lo detuvieron. Sólo lo sacaron de la escena para que no comprometiera los allanamientos. Cada tanto se frotaba los ojos. Cuando ya todos se iban, el chofer de la camioneta miró para atrás. El chico se había dormido. Luego de consultar con el juez federal lo llevaron a su casa y se lo entregaron a los padres. Lamentablemente nadie puede asegurar que hoy, otra vez, vaya a golpear las manos frente a otra casa de La Costanera.